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Rusia sufre duro revés en guerra de Ucrania por explosión de buque insignia en mar Negro

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Rusia sufre duro revés en guerra de Ucrania por explosión de buque insignia en mar Negro


Rusia sufrió este jueves un duro revés en su ofensiva contra Ucrania con el incendio y la evacuación de su buque «Moskva», en el mar Negro, que Kiev asegura haber alcanzo con misiles, mientras las tropas rusas intentan tomar el puerto estratégico de Mariúpol.

«Debido a un incendio hubo municiones que explotaron a bordo» y la tripulación fue evacuada, dijo el ministerio ruso de Defensa, citado por las agencias estatales Ria Novosti y Tass. 

No obstante, el ministerio aseguró después que «el foco del incendio ha sido contenido. Las explosiones de municiones han cesado». Y añadió que el barco «mantiene su flotabilidad».

Por otra parte, el armamento principal de misiles no habría sido dañado, según la misma fuente.

Las autoridades ucranianas afirmaron que el «Moskva» fue alcanzado por «misiles Neptune que protegen el mar Negro» lo que provocó «importantes daños en este buque ruso», según el gobernador de Odesa, Maxim Marchenko. 

El «Moskva» comenzó sus operaciones en la era soviética en 1983 y participó en la intervención rusa en Siria a partir de 2015.

El buque ganó notoriedad al principio de la guerra cuando participó en un ataque contra la isla de las Serpientes, en la que 19 marineros ucranianos fueron capturados e intercambiados por prisioneros rusos.

Ucrania reinicia las evacuaciones

En el Donbás, en el este de Ucrania, las autoridades afirmaron que van a reiniciar las evacuaciones de civiles, tras haberlas suspendido porque Kiev estimó que eran demasiado «peligrosas». 

«Los corredores humanitarios en la región de Lugansk van a funcionar a condición de que cesen los bombardeos de las fuerzas de ocupación», indicó la vice primera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk. 

Las autoridades ucranianas han instado a la población de la zona a evacuar hacia el oeste ante el temor de una ofensiva rusa a gran escala, para controlar esta región donde están las autoproclamadas «repúblicas» separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk, escenario de enfrentamientos con las tropas de Kiev desde 2014. 

Más de 4,7 millones de refugiados ucranianos huyeron del país en los 50 días transcurridos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero, según las cifras reveladas el jueves por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). 

El 90% de ellos son mujeres y niños, ya que las autoridades ucranianas no permiten la salida de hombres que estén en edad de combatir. 

Además, la Organización Internacional para las Migraciones estima que unas 7,1 millones de personas han sido desplazadas en el interior del país.

«No hay electricidad ni agua», dice Maria, desde Severodonetsk, la ciudad más al este aún bajo control del ejército ucraniano.

«Pero prefiero quedarme aquí, en mi casa. Si nos vamos, ¿adónde iremos?, afirma esta mujer que ha decidido quedarse en esta ciudad desierta, junto a su esposo, su hijo de seis años y su suegra.

En Washington, el presidente estadounidense, Joe Biden, prometió el miércoles una nueva entrega de ayuda militar por 800 millones de dólares, tras haber dudado en enviar equipamiento pesado por los temores a agravar más las tensiones con Moscú y ser considerado como una parte en el conflicto. 

Este paquete incluye artillería de última generación como los cañones M777 Howitzer, 40.000 obuses, 300 drones «kamkaze» 500 misiles antitanque Javelin, radares antiartillería y antiaéreos, 200 vehículos blindados de transporte y 100 blindados ligeros, según la Casa Blanca.

Amenaza sobre Kiev

Este anuncio coincide con la amenaza lanzada por Moscú de atacar Kiev por los «intentos de sabotaje y bombardeos de las fuerzas ucranianas contra posiciones en el territorio de la Federación de Rusia», tal y como denunció el portavoz del ministerio ruso de Defensa, Igor Konashenkov. 

El jueves, las autoridades de Moscú acusaron a Ucrania de haber bombardeado dos pueblos rusos cerca de la frontera con Ucrania.

«Miembros de las fuerzas armadas ucranianas entraron ilegalmente en el espacio aéreo de Rusia con dos helicópteros de combate con armamento pesado, llevaron a cabo seis bombardeos sobre inmuebles en el pueblo de Klimovo» en la región de Briansk (en la frontera norte de Ucrania), declaró el Comité de Investigación de Rusia.

Según Vyasheslav Gladkov, gobernador de la región rusa de Belgorod, el ejército ucraniano bombardeó Klimovo y el pueblo de Spodaryushino (cerca de Járkov). El responsable afirmó que no hubo víctimas ni destrucciones importantes, pero las autoridades evacuaron Spodaryushino por precaución, y otra aldea cercana.

No fue posible verificar de forma independiente estas acusaciones. 

Por otra parte, las autoridades locales anunciaron que la zona del puerto comercial de Mariúpol (sureste) fue tomada por los rusos.

La conquista de Mariúpol sería una victoria importante, ya que les permitiría consolidar su posición en el mar de Azov, uniendo el Donbás y la península de Crimea, que Moscú se anexó en 2014.

Varios expertos consideran ahora que la caída de la ciudad es inevitable, pero los militares ucranianos no se han rendido y los combates se concentran en el vasto complejo metalúrgico de Azovstal.

Repercusiones económicas mundiales

Los analistas creen que el presidente ruso, Vladimir Putin, enfrentado a la feroz resistencia ucraniana, quiere asegurarse una victoria en el este antes del desfile militar del 9 de mayo en la Plaza Roja, que conmemora la victoria soviética contra los nazis de 1945.

La guerra está trayendo consecuencias en materia económica en todo el mundo. 

Del lado ruso, Putin pidió en una reunión de gobierno reorientar las exportaciones de energía hacia Asia, y acusó a Europa de «desestabilizar el mercado» al querer prescindir de los hidrocarburos rusos. 

«Partimos del principio de que en el futuro las entregas hacia el oeste van a disminuir», tras la imposición de sanciones internacionales, dijo el mandatario ruso. Por tanto hay que «reorientar nuestras exportaciones hacia los mercados del sur y este, que crecen rápidamente», agregó.

A nivel global, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó sus previsiones de crecimiento mundial para 2022 y 2023, pero pronostica aun así una subida del PIB en la mayoría de los países.

En la zona euro, la guerra tiene repercusiones «severas» según Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), por el alza de los precios de la energía, las perturbaciones de la cadena de aprovisionamiento y la caída de confianza que ensombrecen las perspectivas.

Y la presión inflacionista aumenta el riesgo de revueltas sociales e humanitarias en los países más pobres de Oriente Medio y Norte de África, según un informe del Banco Mundial publicado el jueves.

AFP





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