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REVIEW: Maléfica, Dueña del Mal

REVIEW: Maléfica, Dueña del Mal 1

En esta secuela de la historia alternativa sobre la Bella Durmiente, Maléfica, Dueña del Mal ya no necesita presentarse, focalizándose en la acción.

Vamos de nuevo

Todo cuento de hadas que se precie termina con una boda y un “vivieron felices por siempre”, el cual suele tener gusto a cuento inconcluso.

La primera parte de esta historia se burló del príncipe salvador y del amor a primera vista, pero cinco años más tarde Maléfica, Dueña del Mal ya puede permitirse considerar viable ese romance entre el príncipe Phillip y Aurora (Elle Fanning), reina del Páramo donde conviven todas las criaturas mágicas de la región que gobierna desde que el hada Maléfica (Angelina Jolie) abdicara.

Hay una relativa paz con el vecino reino humano del príncipe Phillip, pero la desconfianza sigue fuerte en el imaginario colectivo de ese pueblo que recuerda una versión deformada de los hechos de la primera película, donde el hada es claramente la villana de la historia y sin ninguna redención final.

Aurora y Phillip sueñan con terminar esa enemistad y unir a ambos pueblos en paz, un proyecto con el que la reina Ingrith (Michelle Pfeiffer) no parece estar muy de acuerdo. La reina está convencida de la maldad intrínseca de Maléfica y todas las criaturas mágicas, algo que parece confirmarse cuando la cena de presentación entre ambas familias termina en combate y con el rey hechizado en un sueño eterno.

De madres y suegras

Como buena secuela, Maléfica, Dueña del Mal aprovecha que tiene las presentaciones ya hechas por la primera parte, pasando a la acción sin tantas vueltas y explotando de entrada todo ese mundo fantástico que había construido. La trama dramática pasa a un segundo plano y se achata, pero nunca desaparecen del todo los temas que ya habían sido centrales como la búsqueda de la identidad y la resistencia a la discriminación, solo que se hacen más directos. 

El foco sigue estando principalmente sobre la anti heroína protagonista, prácticamente el único personaje con algo de carne. Al menos ahora tiene enfrente una antagonista con un poco más de presencia y que hace dudar a quién se refiere realmente el título de la película. No tanta como para competirle al trabajo de Jolie, pero al menos como para no dejarla tan sola.

Maléfica, Dueña del Mal

Si lo insípido y chato de la parejita real es intencional sería un buen chiste, pero viniendo de Disney parece algo demasiado fuera del eje habitual, incluso en una película como esta, que se permite presentar como algo aceptable a la resistencia violenta contra la agresión externa. Como ya se insinuaba en la primera parte y ahora queda un poco más en evidencia, Maléfica, Dueña del Mal hace equilibrio entre el perfil casi infantil que debe mostrar y el más oscuro que en el fondo parece desear (pero no le permiten). Es contradictorio que no puedan haber grises en una historia que se apoya todo el tiempo en salirse del maniqueísmo; eso le juega en contra al desarrollo de los personajes, pero igualmente se las ingenia para lograrlo algunas veces.

Como película de acción y aventuras apuntada al público juvenil funciona muy bien, cumpliendo sin problemas con su meta de entretener. Pero no soporta un análisis más profundo que ese. Son varios los huecos en el guion que se ajustan a lo que necesitan que suceda, y no a lo que sería lógico dentro de lo propuesto.

Si ya sucedía antes con los dos adolescentes (que de tan genéricos siguen sin encontrar un lugar fuerte en la trama), tampoco hay mucho interesante en los personajes nuevos ni en cómo se desarrollan los conflictos, aunque es algo que rara vez sucede en esta clase de propuestas donde lo importante es pasar un buen rato. 

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