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reforma jubilatoria es un «compromiso del gobierno, de la coalición y de este presidente»

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reforma jubilatoria es un «compromiso del gobierno, de la coalición y de este presidente»


En un contexto de creciente escepticismo en la coalición de gobierno sobre la viabilidad política de aprobar una reforma de seguridad social en este período de gobierno, el presidente Luis Lacalle Pou reafirmó este jueves ante los legisladores oficialistas su «compromiso» de realizar un ajuste al sistema previsional, y aunque llamó a hacer esfuerzos para lograr un consenso con el Frente Amplio, evitó condicionar el avance de la iniciativa al apoyo de la oposición.

Lacalle fue el anfitrión de una reunión en la residencia de Suárez y Reyes de la que participaron las bancadas parlamentarias de la coalición, los líderes de los cinco partidos oficialistas, figuras del Poder Ejecutivo y el coordinador de la Comisión de Expertos de la Seguridad Social, Rodolfo Saldain. 

El mandatario comenzó su presentación con una referencia explícita a la necesidad de modificar el sistema para hacerlo sostenible y remarcó que la reforma jubilatoria fue uno de los compromisos que asumió en la campaña electoral que lo llevó a la Torre Ejecutiva. La reflexión fue clara: «Este es un compromiso del gobierno. Por lo tanto, es un compromiso de la coalición. Y es, también, una compromiso personal de este presidente», remarcó, además de señalar que «hay que afrontar el tema».

Su mensaje, que fue breve pero también incluyó un mensaje político para los legisladores, dio paso a Saldain, que estuvo a cargo de la presentación técnica del plan del gobierno, acompañado a su lado por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres.

Saldain habló de los lineamientos de la reforma y describió un sistema actualmente desfinanciado y en una situación que será más comprometida conforme avance el tiempo. Ayudado por una multitud de gráficas, que algunas veces entreveraron a los legisladores –según reconocieron algunos de ellos a El Observador–, mostró que hoy el déficit el régimen en todas sus cajas implica 11 puntos del PBI. En 2008, el gasto público para sostener al sistema era de 8% del producto. El experto lo comparó con el 3% del caso de Chile.

Saldain presentó un informe de especialistas en demografía del BPS, que indicó que  una baja tasa de nacimientos y una expectativa de vida cada vez mayor pondrán en jaque las bases del sistema. Las proyecciones en ese sentido indican que, para 2100, la población uruguaya será de 2,7 millones de personas, una situación «grave» a los ojos de las autoridades, ya que plantea severos desafíos para las futuras generaciones.

El informe de Saldain introdujo «algunas ideas» que «deberían estar» en un eventual proyecto, luego de remarcar la buena cobertura que tiene hoy Uruguay, que lleva a que la incidencia de la pobreza es de apenas 2% en los mayores de 65 años. 

Los participantes del encuentro valoraron un primer compromiso: ninguna reforma afectará «para nada» la situación de los jubilados actuales, ni para los trabajadores cuyo retiro esté proyectado en los próximos años, ni tampoco para los que fueron amparados en la ley de «cincuentones». 

Para el resto, se propone una transición gradual hacia un esquema de incremento de la edad jubilatoria, que afectaría a los nacidos a partir de 1967. En un esquema actual de 60 años de edad y 30 de aportes, la propuesta es que a los nacidos ese año se les aumente un año el tope: deberán esperar a jubilarse a los 61. Los nacidos en 1968 deberían trabajar hasta a los 62, los nacidos en 1969 deberán hacerlo hasta los 63 y así sucesivamente, hasta llegar a 1971. La edad mínima de jubilación para los nacidos a partir de esa fecha quedaría fijada en 65 años. Este nuevo régimen propuesto podría tener excepciones, como por ejemplo para las personas con una larga trayectoria de aportes. 

Entre los lineamientos se incluye el denominado «pilar cero» a modo de complemento para las personas que no lleguen al mínimo de años aportados y a los que reciban prestaciones muy bajas. También se propone instalar un ingreso mínimo garantizado, dejando a un lado el actual esquema de pensiones a la vejez. De fondo, se plantea un diseño de seguridad social que vaya más allá de los componentes del trabajo. 

A la salida de la reunión, Saldain detalló algunos puntos generales en rueda de prensa. Según afirmó, la reforma busca mantener y aumentar la cobertura, mejorar los beneficios sociales, atender las desigualdadesdel sistema y apostar a la sustentabilidad de todas las cajas. 

Durante la reunión quedó claro que lo más probable es que, por separado, haya un proyecto particular para atender la situación de la Caja Profesional, que a ojos de las autoridades está una fase casi terminal, por lo que deberá atacarse ese problema de urgencia. La voluntad del gobierno es que la reforma integral abarque en forma simultánea todos los subsistemas. La prioridad la tienen las cajas Bancaria y, en menor medida, la Notarial.

Las fuentes consultadas coincidieron es que el Sistema de Pensiones y Retribuciones Militares –conocido como Caja Militar– apenas recibió una «mención al pasar». 

Las proyecciones del gobierno indican que los resultados, de concretarse la reforma, comenzarán a verse en una década. «Financieramente, ni a este gobierno ni al siguiente le cambiará nada», fue la reflexión. 

Vázquez, Astori y Mujica

Entre tanto aspecto técnico, las diapositivas que pasaron frente a los legisladores también tuvieron un importante componente político, sobre todo al repasar lo que decían el Frente Amplio sobre la necesidad de la reforma. 

El mensaje del gobierno se centró en el convencimiento de que la urgencia de esta reforma es compartida por todo el sistema político. En ese sentido, varios participantes de la reunión comentaron a El Observador que una parte importante de la presentación oficial apeló a diversas manifestaciones de los principales referentes del Frente Amplio en los últimos años en cuanto a la necesidad de una revisión del sistema previsional.

El gobierno allí optó por proyectar una serie de imágenes de Tabaré Vázquez. El entonces presidente aparecía afirmando en noviembre de 2017, durante una visita oficial a México, que una reforma de ese tipo era ineludible para evitar la «quiebra» del sistema. « Hay reformas que son dolorosas pero que no tienen más remedio», señalaba. 

También se apeló al entonces ministro de Economía Danilo Astori, que a mediados de 2019 hablaba de la urgencia de transformar al sistema de seguridad social de manera estructural. Al exministro se lo responsabilizó directamente por el «descalabro» que se significó que, en 2008, una reforma «mal diseñada» flexibilizara las condiciones de acceso a las jubilaciones. Finalmente, se aludió al expresidente José Mujica, que había dicho que este gobierno se encontraría con este desafío como «postre» o, cuando en marzo de 2019, ratificó que la edad para jubilarse debía elevarse en cinco años para hacer sustentable al modelo. Sin embargo, se remarcó, nada hizo la actual oposición al respecto. 

La reunión de este jueves constituyó una «primera etapa» en la voluntad del presidente de avanzar «paso a paso», según resumieron participantes del encuentro. La intención de Lacalle, según afirmó en la reunión, era conocer primero «qué opinión» había dentro de la coalición para avanzar en ese camino y luego hacer los «esfuerzos» para incluir al Frente Amplio.

Así, nacionalistas, colorados, independientes y cabildantes analizarán la información recibida y deberán, a la brevedad, enviar su «devolución». Lo harán luego de recibir desde el Ejecutivo un documento con todo lo expresado, pero por escrito. Las propuestas que hagan serán incorporadas a un anteproyecto, a cargo de un grupo de trabajo especial, que responda a la postura unificada de la coalición. Este texto tendrá un objetivo expreso: lograr que el Frente Amplio se sume a un proyecto que reúna el consenso de todo el sistema político. 

Las fuentes señalaron que el presidente dijo estar dispuesto a abrir una negociación «de buena fe» que buscará el consenso político para que la oposición asuma que se trata de un tema de Estado. La expectativa es ver la respuesta concreta de la oposición. Con todo, el argumento del gobierno es que «nunca en la historia» hubo tanto diálogo político y social en la historia del país en determinado tema. Allí, el informe también precisó cifras: la comisión se reunió 59 veces en sesiones plenarias y hubo además 75 reuniones de los subgrupos a lo largo de más de un año. 

Si bien Lacalle confirmó su voluntad de proceder a la reforma en este período y evitó condicionar su avance al apoyo del Frente Amplio, varios dirigentes de la coalición entienden que es imprescindible recordar el posicionamiento de referentes de la izquierda en años anteriores y buscar así que la oposición comparta la responsabilidad por una reforma que se sabe impopular.

En ese sentido, representantes de todas las bancadas entienden que es necesario contar con los votos de la oposición para que la iniciativa prospere.

A fines de marzo el senador nacionalista Jorge Gandini había expresado en una entrevista con FM Del Sol que no estaba dispuesto a avanzar si no existía pleno acuerdo político. Su colega Gustavo Penadés, al ser entrevistado por El Observador, llamó a replantear la voluntad de de avanzar si el FA no aparece apoyando la reforma. «Que cada uno se haga cargo después de las consecuencias», expresó. 

Iván Posada (PI) advirtió por su parte que nadie duda en el sistema político de que Uruguay necesita esta reforma. En diálogo con El Observador, el legislador llamó al Frente Amplio a clarificar «cuál es la reforma que quiere. Hasta el día de hoy no lo sabemos. Que digan qué se tiene que reformar», pidió. 





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