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Qué delitos pueden imputarles a los agresores de Punta del Este tras golpiza a joven

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Qué delitos pueden imputarles a los agresores de Punta del Este tras golpiza a joven


Lo persiguieron, le dijeron que le iban a pegar un tiro, lo amenazaron con una cachiporra, lo atropellaron con un cuatriciclo y quisieron subirlo a una camioneta por la fuerza. A partir de las evidencias, la fiscal Ana Rosés deberá determinar por qué delitos pretende imputar a los cuatro indagados por haber agredido a un joven al que confundieron con un ladrón en Punta del Este. Luego, un juez letrado será quien decida si hace lugar a esa solicitud.

La fiscal se basará en las pericias físicas de la víctima, su relato, el de los indagados y los registros de cámaras de seguridad de parte de los lugares en los que se desarrollaron los hechos. La abogada penalista y docente Laura Robatto explicó a El Observador que, de acuerdo a lo que ha trascendido, se abre un abanico de posibilidades.  

Por un lado, las lesiones personales, que de acuerdo al artículo 316 del Código Penal, responden a quien «sin intención de matar causare a alguna persona una lesión personal (…) Es lesión personal cualquier trastorno fisiológico del cual se derive una enfermedad del cuerpo o de la mente». La próxima pena más grave son las lesiones graves, pero implican que haya habido riesgo de muerte. Las lesiones personales son castigadas con pena de prisión de tres a 12 meses. 

Por otra parte, según relató el padre de la víctima, Pablo Romero, recibió amenazas. «Chorro, te vamos a matar» y «chorro, te la vamos a dar», le dijeron. En ese caso, se sumaría el delito de amenazas, redactado en el artículo 290. La pena es una multa de 25 a 700 unidades reajustables ($ 34.325 a $ 961.100 según el valor actual).

De todas formas, la víctima declaró que quisieron meterlo a la fuerza en un auto para llevárselo. Si bien esto podría tipificarse como privación de libertad en grado de tentativa, depende de las evidencias con las que cuente la fiscal, podría considerarse violencia privada. Este es un delito más leve, en el que también estarían incluidas las amenazas (no se puede juzgar dos veces el mismo delito), puesto que el artículo 288 del Código Penal dice que será pasible de una condena por este delito «el que usare violencia o amenazas para obligar a alguno a hacer, tolerar o dejar de hacer alguna cosa». El castigo es de tres meses de prisión a tres años.

Robatto señaló también que la fiscal podría argumentar que los cuatro indagados cometieron un delito contra la administración judicial, debido a que quisieron apalearlo porque pensaron que era un ladrón, cuando el proceder debería haber sido llamar a la policía. El artículo 198 expone que será sancionado con una multa de 20 a 800 unidades reajustables ($ 27.460 a $ 1.098.400 aproximadamente) «el que, con el fin de ejercitar un derecho real o presunto, se hiciera justicia por su mano, con violencia en las personas o las cosas, en los casos en que puede recurrir a la autoridad». 

El abogado penalista Andrés Añasco coincidió casi totalmente con Robatto. Pero manifestó que por la gravedad de los hechos puede ser que la fiscal le rehúya a la tipificación de violencia privada y se incline por las amenazas y la tentativa de la privación de libertad. También fue un paso más allá y dijo que haberlo atropellado por un cuatriciclo podría significar que se lo impute por un cargo de tentativa de homicidio. El delito consumado (siempre que sea simple) tiene una pena de dos a doce años de penitenciaría. 

Añasco destacó que todas las acciones que tomaron los indagados –según trascendió hasta el momento– fueron a título de dolo directo, pero dependerá de la estrategia fiscal y de las evidencias que Roses pudo recabar los delitos que pedirá tipificar. 

Declaraciones en Fiscalía

Este miércoles los cuatro indagados se presentaron en sede fiscal, pero solo dos de ellos se prestaron a declarar. Los otros dos decidieron por sí mismos no hacerlo. Allí contaron cómo habían vivido ellos los hechos. 

El martes habían declarado la víctima y su familia (a quienes acudió inmediatamente después del hecho cuando aún estaba herido). Su padre señaló en un posteo de Facebook que “las pruebas existentes son contundentes y el caso significa claramente un antes y un después por su proyección hacia adelante”.

La visión de los vecinos

María, una vecina de la zona, lo vio pasar «con cara de pánico» y le dijo a su marido inmediatamente: «¿Habrán agarrado a algún chorrito?». Contó a El Observador que vio el hecho desde el jardín de su casa y confirmó que el joven efectivamente fue atropellado. «Pensé que lo habían agarrado con las manos en la masa«, contó la señora, indignada por la situación y lamentando que un hecho de estas características, «tan desagradable», según calificó, ocurriera en el barrio. «Fue una animalada», aseguró la mujer que no salió a intervenir porque hasta ese momento no sabía lo que ocurría. 

A unos metros, otra vecina, Alicia, dijo que también escuchó los gritos y que se acercó en camisón al portón de su casa pensando que su hijo adolescente podría estar involucrado en el ruidaje que, según contó, generó «un quilombo y pico» en una zona acostumbrada al silencio, solo interrumpido por los pocos autos que pasan por el lugar.





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