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«Le decían ‘chorro, te vamos a matar'»: el relato del padre del joven que denunció una golpiza en Punta del Este

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«Le decían ‘chorro, te vamos a matar'»: el relato del padre del joven que denunció una golpiza en Punta del Este


Pablo Romero, el padre del joven de 18 años golpeado por cuatro personas que lo confundieron con un ladrón en Punta del Este el sábado, detalló en entrevista con el programa Desayunos informales (canal 12) que los involucrados le gritaron «chorro, te vamos a matar» desde el principio de la persecución, y que a las pocas horas después de la denuncia «ya estaban de fiesta».

El hecho se hizo público luego de que Romero, asesor de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y profesor de Filosofía en la Universidad Claeh, publicara en el medio Agesor una carta en la que contó lo sucedido. Según el profesor de Filosofía, su hijo iba vestido con campera y visera, lo que indicó es «una vestimenta similar a su estilo musical», el rap. Sin embargo, los involucrados pensaron que era un ladrón que podría haber sido el responsable del robo de su casa, contigua a la que había alquilado la familia de la víctima, dos semanas atrás. Al verlo salir de su casa, lo amenazaron y comenzaron a perseguir.

En la entrevista televisiva, el padre declaró que su hijo primero fue golpeado en las piernas por una persona, que era seguida por «tres o cuatro» personas más. Romero indicó que son cinco los involucrados, aunque el Ministerio del Interior informó a El Observador que son cuatro las personas emplazadas tras la denuncia de los hechos.

Luego de escaparse de la primera persona, el joven fue atropellado por un cuatriciclo, continuó Romero. Acto seguido, logró esquivar un segundo intento de atropello, pero fue abordado por los responsables que continuaron golpeándolo. En ese momento, al joven «lo intentan meter a la fuerza en un auto», dijo Romero, pero logró escapar y trotar hacia su casa.

El joven logró convencer a los involucrados de que vivía al lado, luego de reiterarlo en varias ocasiones, y le permitieron entrar a la casa con la advertencia de que si mentía le iban a «pegar un tiro y tirar en una zanja», detalló Romero en la carta.

Hijo de un embajador

Al llegar a su casa, el joven fue recibido por su madre, quien fue junto a su hijo a reclamar a sus vecinos por lo sucedido. Ellos reconocieron su error y le devolvieron el buzo. Romero indicó que luego de ello el hijo les pidió por su gorro, y el conductor del cuatriciclo le dio $ 3.500 para que se comprara otro, porque lo habían pisado en la persecución. Con eso quisieron dar por concluido el problema.

Al volver a su casa, ambos familiares le comunicaron al padre, que se estaba bañando, lo sucedido. Cuando fue a increparlos por lo ocurrido, el conductor del cuatriciclo se excusó con que ya le habían pedido disculpas al joven.

El profesor del Claeh les respondió que no era suficiente, que habían cometido «varios delitos graves», y que iba a denunciar los eventos a la policía. Una de las personas le dijo «yo soy el hijo de un embajador», y que por eso la denuncia iba «a quedar en la nada». Acto seguido, lo empujaron afuera de la casa por decir que estaba dentro de una propiedad privada, y le cerraron la puerta en la cara.

El asesor de ANEP realizó la denuncia, y la policía fue al lugar para tomarle la declaración a la familia y a los involucrados. Ante las autoridades, ellos reconocieron «la situación», y dijeron que «se habían equivocado de persona», al pensar que podía ser el ladrón que había robado su casa semanas atrás, afirmó Romero.

Su pareja, que también escuchaba el diálogo, les dijo que eso no era causal para hacer lo que hicieron, pero uno de los responsables le respondió que si hubiese sido un ladrón su accionar «era legal», según contó el padre de la víctima.

«Errar es humano»

Romero relató el diálogo que mantuvo con la policía luego de que tomaran la declaración de los involucrados, que ya se encuentran emplazados sin fecha y con el caso en manos de la fiscal letrada de Maldonado de 2° Turno, Ana Rosés, informaron fuentes de Fiscalía a El Observador. El padre relató que los policías le dijeron que debía ir al sanatorio Mautone a «constatar las lesiones» para luego «ratificar la denuncia». Luego, una policía mujer le dijo que «hay muchos robos en la zona», y que «errar es humano», respecto a la actitud de los agresores. 

En la seccional, tras entregar el parte médico, le explicaron a la familia que debían esperar al forense, y que si no llegaba antes del lunes «lo llamen», siguió Romero. Se encontraron con el forense el domingo, y el caso fue transferido a Fiscalía. 

El asesor educativo pensó que las autoridades «iban a actuar el mismo día», pero no fue así. Incluso, remarcó que los involucrados «estaban de fiesta al rato» de lo sucedido. El padre del joven afirmó que se sienten «más seguros» por la «exposición pública» que ha ganado el hecho, pero de todas formas se mostró preocupado porque «están al lado» de los involucrados y, aunque imagina que «no va a pasar más nada», aseguró que «están expuestos a posibles represalias»

La familia alquiló la casa hasta el 14 de febrero, y Romero sostuvo que se quedarán allí porque «van a ser solicitados» por Fiscalía. En el Ministerio del Interior informaron a El Observador que el padre será citado a declarar, junto a uno de los involucrados, este lunes.

El profesor de Filosofía indicó que su hijo estuvo «hasta las cuatro o cinco» de la tarde encerrado en su habitación, y que recién en la noche se lo notó «eufórico», algo que en su opinión es normal en estos casos, luego de pasar por agresiones de este tipo.





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