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la «operación silenciosa» del empleo posconstrucción

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la «operación silenciosa» del empleo posconstrucción


Un pico de ocupación de 6.500 personas en forma directa, la contribución con 1 punto del PIB al crecimiento de la economía en 2021, los US$ 8 millones de sueldos que se pagan por mes a obreros uruguayos o los 600 mil kg de comida que distribuyeron en sus comedores, son algunas de las cifras rutilantes que rodean al proyecto de UPM II en Paso de Toros, que ingresa en la etapa final pero también ya piensa en el día después. 

La etapa que generará el mayor impacto económico, a juicio de la empresa, será luego de finalizada la obra, cuando se generen 10 mil empleos permanentes. Unos 4 mil dependerán en forma directa de UPM y otros 6 mil en distintas tareas que rodearán a todo el complejo industrial de la pastera. La multinacional finlandesa ya capacitó a sus primeros operarios en su “universidad” de Fray Bentos y el próximo mes se inaugurará un vivero que dará empleos a 120 personas en la localidad de Sarandí del Yí (Durazno), la mayoría mujeres. 

En diálogo con El Observador dos ejecutivos de UPM en Uruguay abordaron la marcha del proyecto, elogiaron la respuesta de las empresas uruguayas y aseguran que el “derrame más importante” del proyecto se dará cuando se encienda la chimenea en el correr del primer trimestre del próximo año y que una parte de ese camino ya se está transitando. 

“Vamos a tener la cédula de 4 mil personas y saber su nombre y apellido”, dice Matías Martínez, gerente de Comunicaciones de UPM en Uruguay. La empresa mantiene como fecha de entrada en producción de la planta el primer trimestre de 2023, luego de una reprogramación que obligó la pandemia y problemas logísticos a nivel global que retrasaron el plan inicial, que preveía su culminación para fines de este año.

La empresa ya está contratando a trabajadores para la operación de la planta en Paso de los Toros.

“La operación de UPM es una cosa más silenciosa, pero genera un impacto igual o mayor que la construcción. La gran diferencia es la permanencia del empleo y que se hace fuerte en el interior profundo”, acotó Gonzalo Giambruno, director de Desarrollo de Negocios de UPM. 

Cuando la pastera comience a operar, habrá 1.000 trabajadores que entrarán en forma directa a la planta todos los días e ingresarán 500 camiones diarios todo el año con madera para alimentar a este gigante industrial. Toda esa cadena involucrará a 4 mil empleos, distribuidos en distintas localidades del interior, las 24 horas, y todos los días del año. 

“Nosotros no podemos estar mirando el precio de la celulosa para decidir si trabajamos o no. Las planificaciones son de 5 o 10 años, y todo eso se transfiere a las comunidades del interior”, destacó Giambruno.

Los otros 6 mil empleos que generará UPM II –una vez que esté operativa– estarán vinculados a distintos eslabones de toda la cadena: desde viveros, plantaciones, cosecha y transporte. La fábrica tendrá su último escalón con la logística y el traslado en tren de la celulosa e insumos por el Ferrocarril Central (que se está construyendo) y la terminal especializada de celulosa que tendrá el puerto de Montevideo, obra que se culminará este año. 

Primeros pasos 

Uno de esos ejemplos se dará en breve con la puesta en marcha de un vivero en Sarandí del Yí de UPM Forestal Oriental donde trabajarán en forma directa 120 personas, luego de realizar un proceso de capacitación a través de un convenio con la UTU. Esos miles de plantines de eucaliptos que saldrán de ese vivero volverán en forma de troncos para transformarse en pasta de celulosa en unos 10 años a Paso de los Toros. 

En paralelo, UPM tiene abiertos llamados para contratar personal en distintos puntos del país como supervisores de caminería, administrativos para Tacuarembó, Paysandú, Durazno y Río Negro para ir armando su plantilla. 

“Es es la operación silenciosa que viene creciendo y que desde el 2023 la vamos ver con mucha fuerza”, remarcó Giambruno. 

La compañía ya tiene seleccionados los primeros dos grupos de técnicos de planta, que van a ser los futuros operadores en las distintas sales de control de la pastera en Paso de los Toros. Martínez indicó que la selección de estos trabajadores se hizo con “jóvenes del interior”, algunos de los cuales ya culminaron su primer año de capacitación en Fray Bentos. 

En tanto, hay un segundo equipo de operarios de UPM II, que estará llegando en las próximas semanas a Paso de los Toros para comenzar a “vivir” lo que será la puesta en marcha de la planta durante el primer trimestre de 2023. 

Además, en breve, la multinacional sacará un tercer llamado laboral para operadores de planta. Este proceso involucra a unas 100 personas. “Antes no había un know how en Uruguay. Hoy la mejor universidad que tenemos es Fray Bentos”, dijo Giambruno. Eso ayuda a generar capacidades locales, ya que antes se requería de extranjeros para atender esa tarea. 

La obra y sus números 

La obra de UPM se estructuró en tres grandes pilares: la obra civil de todos los edificios, el montaje mecánico y su equipamiento, y el montaje de electroinstrumentación.  Según Giambruno, la primera parte está “bien avanzada” y en su “fase final”, la segunda etapa está en su “pico de intensidad”, mientras que la tercera recién está dando sus primeros pasos. 

Actualmente en la planta están trabajando 6.500 personas y el 83% de las horas trabajadas dentro del sitio de construcción corresponde a mano de obra uruguaya, bastante por encima del 35% que por mandato exige la normativa para el régimen de zona franca. Desde que comenzó la obra, son  más de 15 mil los trabajadores que pasaron por el proyecto, incluyendo la planta, la terminal especializada de celulosa del puerto de Montevideo y las obras de alojamientos temporales de Durazno, Carlos Reyles, Pueblo Centenario y Paso de los Toros. 

Mensualmente se destinan unos US$ 8 millones al pago de salarios que perciben los trabajadores uruguayos abocados a obras de construcción y montaje (no se incluye a supervisores y profesionales). Los obreros perciben beneficios adicionales que están unos $ 19 mil por encima de lo que está laudado en los Consejos de Salarios.  “Esas son cifras que, en su mayoría, permanece en la zona de influencia de la planta y repercute en el consumo de esas localidades”, destacó Martínez. Hoy la chimenea de UPM II en Paso de los Toros no está encendida pero hay nuevos comercios, barracas, servicios y locales de gastronomía en zonas aledañas que están funcionando gracias a ese nuevo polo de actividad industrial del centro del país. 

El proyecto generará 10 mil nuevos empleos entre personal directo e indirecto.

Por otro lado, Giambruno indicó que un cambio sustancial respecto al primer proyecto de la planta de UPM I en Fray Bentos fue que hubo una “fuerte apuesta a mano de obra nacional”, donde la empresa generó un marco general para alentar ese objetivo. 

Para ello se apeló a un modelo de “libro abierto” para el desarrollo de la obra, que tuvo como objetivo “explotar” la obra en distintos tipos de contratos para que las empresas nacionales “puedan competir” y tolerar riesgos de acuerdo a su espalda. “Ello permitió dar un salto cuantitativo en la cantidad de empresas uruguayas que participaron respecto a los dos proyectos previos de construcción de las plantas de celulosa”, destacó Giambruno.

Con un programa de desarrollo de proveedores se buscó identificar pequeñas y medianas empresas con potencial para pudieran sumarse como contratista de UPM tanto en la parte de construcción como de operación de la planta. Ese plan se trabajó en conjunto con el Ministerio de Industria, OPP y la ANDE. La semana pasada se lanzó la segunda fase y se seleccionaron empresas de distintos rubros. Uno de esos ejemplos se dio con la firma especializada en ingeniería metalmecánica Volfer para la construcción de módulos habitacionales, que hoy son utilizados por los trabajadores de la pastera.

En tanto, en la fase de montaje en Paso de los Toros, hay proveedores que antes eran subcontratados por otras empresas del extranjero que ahora pasaron a estar directamente vinculados con UPM. Por ejemplo, la obra de montaje eléctrico será 100% llevada a cabo por firmas uruguayas y con mano de obra local.

La empresa no considera que ese cambio de estrategia –de apelar al componente local– le haya generado una tensión sindical extra, y asegura que las demoras en la ejecución del proyecto se deben al impacto de la pandemia a nivel mundial y las restricciones logísticas internacionales. 

“Hubo afectaciones por medidas sindicales pero las pudimos absorber sin problemas. Esto es mérito de la industria de la construcción y sus trabajadores que estuvieron a la altura. Hubo un cambio cualitativo en estos años respecto al proyecto que se hizo hace 15 años en Fray Bentos”, finalizó Giambruno.





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