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la historia detrás del disco que consagró a Fito Páez

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la historia detrás del disco que consagró a Fito Páez


Fito nos mira. El gesto adusto, la mirada dura. La seriedad. Los rulos que le derraman a los lados de la cabeza, el torso desnudo que se adivina. Dos piedras brillan delante, y por encima rompe todo un texto con un biselado y unos tonos ultra noventosos. Atrás de esa portada está uno de los discos más famosos, exitosos y populares de la carrera de Rodolfo Páez, un disco que lo terminó de consagrar definitivamente, que marcó un quiebre en su carrera, que su autor grabará de nuevo, y que este 1 de junio de 2022 cumple treinta años exactos de su salida a la calle: El amor después del amor.

La lista de canciones del disco es impresionante: están ahí además del himno que da nombre al álbum temas como Dos días en la vida, Un vestido y un amor, Tumbas de la gloria, La rueda mágica, A rodar mi vida y ese gran cliché de las despedidas emotivas, Brillante sobre el mic, con sus recuerdos que no se van a borrar y las caras de la Luna que son dos.

Páez ya tenía seis discos solistas encima al momento de lanzar este trabajo en 1992. Seis discos que lo habían posicionado dentro de la música argentina como una de las voces más importantes de su generación, con una obra que atravesaba el rock y el pop devenida del movimiento de la trova rosarina, pero que también estaba marcada por la oscuridad, la rabia y los traumas de la propia vida de Páez, que estaban presentes en su obra de fines de la década de 1980.

En particular, eso sucedió con Ciudad de pobres corazones, lanzado en 1987, y grabado luego del triple crimen en el que fueron asesinadas su abuela, su tía (quienes lo habían criado luego de la muerte de su madre cuando Páez era todavía un bebé) y Fermina, la empleada de la casa que además estaba embarazada. Ese episodio salvaje lanzó al cantautor a un círculo de oscuridad y autodestrucción cuyo final tuvo que ver con una mujer a quien le dedicó una de las canciones de El amor después del amor.

Brillante sobre el mic está dedicada a Fabiana Cantilo, que fue su pareja durante seis años y con quien Páez tiene una amistad desde entonces, y sobre todo, una deuda de gratitud eterna. En su entrevista en el ciclo Caja negra, que realiza el portal argentino Filo News, Páez contó que Cantilo “lo sacó de la cama”.

“Yo vivía en un estado de permanente borrachera, de empastillamiento, de anestesia, muy irresponsable aparte, muy suicida totalmente, porque ya no había ningún sentido, mataron a tu familia, ya está. Mi papá había muerto hace un año. Entrás en unos mambos que no tienen explicación. Y Fabi me agarró de los pelos. Una tarde me puso en un Fiat y me llevó a la sala de ensayo Mar en Caballito y me llevó a la sala con Luis Alberto (Spinetta) a ensayar. Eso es salvar”, declaró Páez.

Para 1992, el panorama era bastante diferente en la vida del rosarino. Separado de Cantilo, en 1991 había conocido en una fiesta de disfraces en Punta del Este a la actriz Cecilia Roth, con quien un año después comenzaría una relación que duró hasta 2001. Ella es, entonces, “el amor después del amor”.

El disco fue el primero que Páez lanzaría tras finalizar su vínculo con la discográfica EMI, pasando a las filas de Warner. El sello confiaba en el álbum, pero no anticipaba lo que iba a pasar con él. Las 30.000 copias hechas pensando en que se venderían en dos meses duraron tres días. El disco terminaría vendiendo más de un millón de copias y ocupando el puesto número uno en la lista de discos más vendidos de la historia de la música popular argentina.

En El amor después del amor Páez está rodeado de un dream team de la música argentina. Además de Cantilo están Mercedes Sosa prestando su atronadora voz en Detrás del muro de los lamentos, Luis Alberto Spinetta – con quien Páez había grabado el disco La la la años antes – canta en Pétalo de sal; Charly García, con quien compuso y cantó La rueda mágica. En esa canción también está Andrés Calamaro, y Gustavo Cerati pone su guitarra y su voz en Creo. La lista, que también incluye a Daniel Melingo y Ariel Rot, tiene a un uruguayo (que nunca faltan en los grandes eventos argentinos): Osvaldo Fattoruso aportó la percusión en distintos tracks del disco.

En un perfil sobre el músico escrito por la periodista argentina Leila Guerriero para la revista Gatopardo, cuenta el impacto inmediato que el disco tuvo en la vida y la carrera de Páez, resumido en una gran frase: “Se arregló la dentadura, empezó a viajar con cocinero y profesor de francés”. Su público se amplió en cuanto a edad y perfil sociocultural, pasó a llenar estadios en todos los países, y realizó una grosera cantidad de shows en apenas un año: más de 150.

La popularidad subió, pero también los dolores de cabeza, con el escrutinio público permanente y las críticas de los que lo acusaban de haberse vendido. “Hay un momento de todo ese delirio que te toma. Tenés a las fans en la puerta de tu casa cantándote tus canciones. Y no sé si no empezás a creerte algo. En el momento en que te quedás ahí, sos el muñequito de torta Fito Páez. Yo me corrí”, dijo el músico en esa nota de Gatopardo al recordar ese período de su carrera.

El amor después del amor y después una crisis que según Páez “duró años”. Una crisis sobre todo compositiva, que se interrumpió sin más remedio en 1994 con Circo Beat, un disco hecho prácticamente obligado por el contrato con la discográfica, que de todas maneras el artista hizo con cuidado y cariño, y es también una pieza querida de su obra, agregando otra palada de clásicos a una ya larga pila.

Y después pasaron treinta años. Si bien Páez ya ha revisitado este álbum, ahora volverá a hacerlo pero con un encare diferente. Está decidido a revisitarlo, pero acompañado por colegas y amigos de distintas edades, géneros, procedencias y estilos. En la entrevista de Caja negra el rosarino develó que en agosto se grabará esta nueva versión, que vendrá seguida de una gira.

El productor Bizarrap, una de las mayores sensaciones de la música argentina actual, la cantante Nathy Peluso, y los raperos Dillom o Catriel son algunos de los representantes jóvenes que se barajan para la nueva versión. Entre los veteranos, la lista incluye al estadounidense David Byrne, al inglés Elvis Costello, al brasileño Caetano Veloso y a un uruguayo, Rubén Rada, con quien hace poco grabó otro de sus clásicos en clave candombera, 11 y 6.

Y en el horizonte asoma también otro tipo de El amor después del amor. Es que ese título fue el elegido para la serie biográfica que contará las primeras tres décadas de vida de Páez (justamente, hasta la salida de este álbum) y que actualmente se está rodando bajo la producción de Netflix, que estrenará la serie próximamente, aunque aún no ha develado la fecha exacta.

La serie, que tiene a Iván Hochman y Gaspar Offenhenden como los encargados de interpretar a Páez en distintos momentos de su vida, a Micaela Riera como Fabiana Cantilo, a Andy Chango como Charly García y a Julián Kartún encarnando a Spinetta, comenzó a filmarse en febrero de este año y tiene a Páez como uno de sus productores.

En 2021, Páez contó al sitio argentino Infobae las razones por las que eligió el nombre de su obra más conocida y exitosa para esta ficción sobre su vida, y al mismo tiempo, anticipó que se podrá esperar de ella. “Es un lindo título para pensar todo ese tramo, de dónde sale y dónde termina. Que, aparentemente, es el momento de máxima consagración. Igual, algunas de esas cosas de la biografía son lindas porque yo doy mi punto de vista sobre todo eso. Y es todo mucho más chiquito, ¿sabés? Y muy lejos de los rankings y todo eso”.





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