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La campaña llega a su fin con un escenario abierto para las encuestadoras y los comandos

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La campaña llega a su fin con un escenario abierto para las encuestadoras y los comandos


Con la veda electoral en el horizonte y a pocas horas de poner punto final a la campaña por la Ley de Urgente Consideración (LUC), los sondeos de opinión pública y los comandos del Sí y del No avizoran un “final cerrado”, con un cabeza a cabeza entre la papeleta celeste y la opción rosada.

Aunque la campaña por el referéndum duró unos pocos meses, el pronóstico sobre el resultado electoral osciló entre un escenario de leve ventaja para el oficialismo y uno de mayor paridad entre las opciones. Por eso, si bien en la coalición del gobierno confían en que la foto del domingo también los tendrá en el primer lugar, en el Frente Amplio y el PIT-CNT hay expectativa por la arremetida final.

Las principales encuestadoras han evidenciado, a lo largo de los meses, un grado de indecisión inéditamente alto que se ha mantenido hasta estos últimos días, y los expertos en opinión pública han resaltado que la llave del resultado está, principalmente, en un público poco informado y poco interesado por los avatares de la política que tanto han acaparado la agenda mediática. 

El último estudio de Opción Consultores presentado este miércoles como captura previa al próximo domingo marcó una ventaja de apenas cuatro puntos para el No: en un primer análisis de «preferencias firmes», Opción registró un 38% de intención de voto para el No y de 35% para el Sí y 22% de indecisos. Al repreguntarle a ese 22% si se sienten más cercanos a una de las dos papeletas, Opción registró también un escenario parejo con alto número de indecisos. En ese escenario, los votos para el No ascienden a 45% (incluyendo un punto porcentual de votos en blanco), el Sí a 41% y los indecisos se ubican en 14% del electorado. 

Este martes Cifra difundió en Telemundo (canal 12) su última medición que le otorgó un 45% a la papeleta celeste y un 41% a la rosada. Pese a la pequeña diferencia a favor de la opción oficialista, los nuevos números arrojaron un crecimiento del Sí de ocho puntos respecto a los guarismos que presentó la encuestadora el mes pasado. La semana pasada, Equipos Consultores publicó su última encuesta que exhibió un 35% para el No y un 34% para la opción rosada.

Desde la coalición de gobierno aseguraron a El Observador que hay “tranquilidad” y “optimismo” de que la LUC seguirá firme después del referéndum. Si bien reconocieron que los estudios de opinión son un insumo que hay que tener en cuenta, insistieron que “lo más importante” es la “foto final”, es decir, el resultado de este domingo y en esa línea recalcaron que las encuestas marcan una ventaja que es favorable para el No.

En el oficialismo está la expectativa de obtener un resultado similar al que lograron la suma de los socios multicolores en octubre de 2019 y, de esa forma, estar por encima de la diferencia que marcan las principales encuestadoras. De todos modos, dirigentes de diferentes sectores reconocieron que el escenario de paridad era “predecible” y “esperable”, por lo que estos guarismos no generan mayores sorpresas ni prende las alarmas de los partidos de gobierno.

En ese sentido, tanto el presidente del directorio blanco, Pablo Iturralde, como el senador Germán Coutinho y el cabildante Guillermo Domenech recalcaron que del otro lado de la vereda hay una fuerza política y un movimiento sindical con un “gran poder de militancia” y un piso político “alto”.

La ilusión de otros dirigentes es que, aunque el Sí pueda crecer algún punto en comparación con lo que votó el Frente Amplio en 2019, las cifras no alcancen la mayoría absoluta necesaria para derogar la ley. El senador del Partido Nacional, Jorge Gandini, dijo a El Observador que el No “está mucho más cerca de lograr el 50%” y que no ve “cercano” que el comando rosado logre llegar a ese porcentaje.

Si bien desde los diferentes partidos de gobierno evocaron el último balotaje como un antecedente que enseña la división de la opinión pública en dos bloques de similar peso, el convencimiento de un triunfo del celeste está sobre la mesa. Algunos señalaron además que el crecimiento del Sí en intención de voto no solo se debe al fervor de de la militancia frentista sino a la campaña propuesta por el comando del Sí. “Esto empezó por la LUC y termina como una segunda vuelta: empujaron permanentemente con mensajes por fuera de los artículos”, opinó el coordinador de la campaña de Cabildo Abierto, Álvaro Perrone. Una prédica similar mantuvieron varios dirigentes en las últimas semanas, donde las criticas a las “mentiras y la tergiversación” se hicieron presentes del lado celeste.

En cualquier caso, de confirmarse la expectativa del No de ganar, la diferencia porcentual entre el Sí y la opción oficialista marcará la amplitud de espalda del gobierno de Luis Lacalle Pou y de su buque insignia. Pero aunque los dirigentes recalcaron que “cuántos más votos, mejor” también subrayaron que lo fundamental es que los 135 artículos sigan vigentes.

“Nos vamos contentos del estadio si ganamos 1 a 0 y con un gol en la hora”, graficó el diputado y coordinador de la campaña del Partido Colorado, Felipe Schipani, aunque fútbol mediante reconoció que le gustaría obtener un triunfo por una mayor diferencia. Para el legislador no está tan claro que haya un escenario de «emparejamiento», pero aseguró que de todos modos están trabajando como si estuvieran por debajo en las encuestas. Domenech por su parte se animó a pronosticar que el No ganará el referéndum: “No por una diferencia aplastante, pero sí con cierta holgura”, indicó, antes de admitir que una diferencia de cinco puntos a favor del celeste es lo que se maneja en la interna partidaria.

El litoral en la mira del Sí

En el comando del Sí, las expectativas están puestas en la «L», como le llaman a la cadena que arranca desde Artigas y baja por Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José, Colonia, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha.

Más allá de que algunos de esos enclaves son especialmente desafiantes para la papeleta rosada –particularmente en Maldonado, San José, Colonia y Soriano–, en la Comisión por el Sí entienden que del desempeño en el resto de la «L» dependen las chances de torcer la balanza de forma decisiva para un lado o para otro, expresaron fuentes políticas a El Observador.

«Si la «L» aguanta el chaparrón…», fue la premisa manejada por un integrante del comando para resumir la variable que podría llevar a una victoria del Sí.

En concreto, en la izquierda considerar que el principal desafío es achicar las diferencias con la coalición en cada uno de esos departamentos, todos los cuales alguna vez contaron con intendencias frenteamplistas. En las últimas departamentales, el Frente Amplio perdió Río Negro y Paysandú, y mantuvo Salto debido a la falta de acuerdo entre los partidos de la coalición multicolor para postular un candidato común.

Hacia el sur, Montevideo y Canelones son los dos bastiones históricos para la izquierda. En un contexto en que los indecisos definirán el partido, los promotores del referéndum concentraron su batalla en el cinturón de la periferia metropolitana, a sabiendas de que el entorno puede ser para esos votantes el factor final para inclinarse hacia una posición. 

Nada de esto quita que todos los votos suman, y así lo aclara el presidente de la fuerza política –y de los voceros más visibles que tiene el Sí–, Fernando Pereira. «Que obviamente haya un caudal mayor en Montevideo, Canelones, Salto y Paysandú es indiscutible. No se necesita ganar en todos los departamentos, está claro. Pero sí se necesita un porcentaje importante de todos los departamentos», declaró a El Observador.

«Todos los votos valen uno, decía mi abuelo y tenía razón», aclaró desde una recorrida por Paysandú donde, junto a la mayoría de los departamentos del interior, tendrá lugar el cierre de campaña del Sí. Con ese marco Pereira aseguró que «la gente empieza a hacer el último esfuerzo» para «dar las charlas que faltan». 

«Si le hablamos a quienes tienen dudas, somos capaces de darles argumentos y también de transmitir la épica que significó esta lucha, vamos volcar la balanza para el otro lado», afirmó, en referencia a las encuestas que confieren aún un largo trecho al Sí para alcanzar el 50% más uno de los votos. El exsindicalista planteó de que «hay un rango que hace muy posible la victoria». 

«Hay un voto volátil, que es mucho más que un ‘indeciso’, y puede ser un día por el Sí y otro por el No. Eso está en la calle, y es el diferencial que puede tener nuestra campaña con la de los partidos tradicionales», defendió.

Consultado sobre si lo que eventualmente influya en el apoyo al Sí de esas personas sea, en efecto, el contenido de la ley o su postura hacia el gobierno, Pereira respondió: «Eso nadie lo va a saber nunca. ¿Cuánta gente votó por el articulado, cuántas porque estaba molesta con el gobierno de Lacalle, cuántos por estar molestos con nosotros? Lo que efectivamente vamos a saber el domingo es cuántos votamos para anular 135 artículos de la LUC y cuántos no». 





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