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El carácter de Peñarol, la convicción de Larriera, los fantasmas de Nacional y las urgencias de Repetto

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El carácter de Peñarol, la convicción de Larriera, los fantasmas de Nacional y las urgencias de Repetto


Será recordado como el partido en el que Peñarol sacó a relucir todo su carácter para vencer a Nacional en el Campeón del Siglo, porque con un futbolista menos durante 50 minutos, consiguió el primer triunfo en el Torneo Apertura, salió del fondo de la tabla, y mantiene vigente una característica que el entrenador Mauricio Larriera le dio al equipo: la capacidad para salir adelante en momentos en que debe impactar con un triunfo y saber llevar el juego hasta el punto que necesita para hacerse de la victoria.

Peñarol no jugó bien. Nacional, tampoco, pero el tricolor tuvo ventaja numérica durante medio partido y la pelota para resolver en el campo rival. Sin embargo, los aurinegros tuvieron la simpleza y, al mismo tiempo, la sabiduría de interpretar cómo podían ganar en un escenario en el que futbolísticamente están lejos de la intensidad en el juego que quiere el entrenador. Así y todo, con 10 por la correcta expulsión de Pablo Ceppelini, Peñarol selló el primer clásico de la temporada con una victoria que tiene valor agregado.

Mauricio Larriera sigue llevando a Peñarol por buen camino

Manejó el partido con un Walter Gargano, que mantiene la vigencia, a pesar de que los años inexorablemente lo acercan al final, y con un equipo que supo ponerse el overol (liderado desde el fondo por Ramón Arias) e interpretar con sabiduría el arte de jugar sin pelota. Incluso con los riesgos que implica eso, pero sabiendo que tenían los argumentos para sostener la diferencia en el marcador y dañar en velocidad, en el segundo tiempo, como finalmente ocurrió. Nacional quedó con 10 en un contragolpe aurinegro.

Peñarol sostuvo la diferencia, no pudo ampliar la ventaja, pero sacó provecho del crédito del penal que anotó Ceppelini tras una falta de Christian Almeida a Ignacio Laquintana.

Laquintana fue otra vez desequilibrante

Porque otra vez, como en el verano, Peñarol lo termina ganando en el lateral izquierdo de los tricolores con un error que a los albos le costó el partido.

Del otro lado, la victoria de Peñarol es todo lo que necesitaba Nacional, que deberá reconstruir en un escenario que no es el mejor en un fútbol tan polarizado y donde los nervios y las presiones desbordan los proyectos.

Sin su figura, Brian Ocampo, lesionado. Sin Matías Zunino, una pieza que suele ser un revulsivo, también en sanidad. Con solo tres semanas de trabajo con todo el plantel. Con apenas tres partidos oficiales para madurar una fórmula. Con la ansiedad que implica poner a funcionar a un equipo de Nacional cuando el técnico sabe que el azar puso el clásico en la cuarta fecha. Con todo eso, la vista de Nacional al Campeón del Siglo terminó en el lugar que podía acabar.

Pablo Repetto manda a la cancha a Emmanuel Gigliotti

Repetto lo intentó todo, dentro del complejo panorama que le quedó sin Ocampo y con un equipo en formación. Lo intentó todo, pero se quedó vacío de argumentos ofensivos para poner una pelota de gol para Juan Ignacio Ramírez, el artillero histórico de Liverpool, que necesita comenzar a construir su historia en los albos con conquistas para quitarle peso a su mochila.

Los tricolores no pudieron aprovechar el hombre de más durante 50 minutos (44 de juego más seis adicionados en el primer tiempo) porque se encontraron con un equipo que le jugó en cada metro de la cancha, con un equipo corto y que mostró un carácter que se construye con la convicción del trabajo, el valor agregado de los triunfos y la capacidad de sus futbolistas de sentirse cómodos y confiados en ese rol, un intangible que termina haciendo la diferencia.

El argentino Gigliotti recibe su segunda amarilla y la roja

La frustración para los tricolores se profundiza porque Repetto lo intentó por todos lados. Para el inicio del segundo tiempo buscó alternativas con Otormín por Trezza, que quedó expuesto con la tarjeta amarilla, y reforzó el lateral izquierdo con el ingreso de Cándido por Almeida.

Enfrentando a un rival con 10 jugadores, apostó por sumar al argentino Emmanuel Gigliotti a los 56 minutos por un volante de marca (Diego Rodríguez). El delantero mostró su clase en la primera pelota, le ganó a Menosse y su remate pegó en el palo. Luego volvió a cabecear en el área, y no acertó. Ese ímpetu también le jugó una mala pasada por un codazo a Ramón Arias que no llegó a destino, porque terminó en choque del defensa y el delantero, y una infracción para cortar el ataque rival como último recurso, que le costó la expulsión, cuando mostró el esfuerzo que hizo para llegar a defender en un contragolpe del rival.

Nacional se fue derrota del estadio de Peñarol

Finalmente, el técnico tricolor mandó a Trasante por Marichal. Terminó sacrificando cualquier blindaje defensivo porque necesitaba ganar. También hizo debutar a Diego Zabala, después que Monzeglio le había dado lo que tenía, que esta vez no fue suficiente. Y su equipo terminó levantando centros, porque no tuvo otra forma de llegar al arco de Peñarol. Ahí estuvo la virtud del equipo aurinegro, y la necesidad de Repetto de terminar definir conceptualmente qué Nacional quiere mostrar en la cancha, para correr los fantasmas que siempre inquietan en estas circunstancias, mientras Larriera sabe que el camino que recorre, más tarde o más temprano, le termina dejando réditos.

El Apertura pide VAR a gritos

Este clásico del CDS dejó a la vista un detalle clave: fue un partido que no estuvo exento de polémicas, pero que tuvo con el VAR la justicia deportiva que acalla los reclamos y las críticas, y evita los comentarios de dirigentes que solo avivan más las diferencias.

La sexteta (cuatro en cancha y dos en el videoarbitraje) tuvo un trabajo en el que se complementaron en todos los aspectos.

El árbitro Leodán González mostró su mejor versión, incluso en el error, y Gustavo Tejera en la cabina de VAR la capacidad para encontrar cualquier situación que se le pudiera escapar al juez principal.

Leodán fue a la cabina para expulsar a Ceppelini por una falta de roja, que en la cancha fue imperceptible, pero que el ojo del VAR captó. Y cuando expulsó a Trezza en una situación de juego que no ameritaba más que amarilla, también valoró la situación con una segunda oportunidad y cambió su decisión.

Este clásico confirmó la importancia del videoarbitraje y la necesidad de implementarlo en todos los partidos, un proyecto que el gobierno del fútbol proyecto para el inicio de la temporada 2022.





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